sábado, 5 de marzo de 2011





Que  no necesito más que un poco de soledad, encontrarme, pensar, reflexionar y respirar.
Si, eso, déjame respirar, que no necesito más que coger aire y renovar el de mis pulmones.
Hay un motivo, hay razón para existir.
Pero quiero destrozarme el corazón hoy, sola, porque después de la tormenta llega la calma.. pero ahora mismo siento un huracán en el pecho, un millón de motivos y a la vez ninguno válido.
De lo aprendido poco o nada pude retener.


lunes, 7 de febrero de 2011

¿Y si te das un respiro?
¿Qué tal si abres tu ventana?
Mejor aún…..
¿Qué tal si abres la puerta, sales, te vas a ese sitio, donde siempre se respira, donde te liberas de todo, y coges aire?
No un aire cualquiera, no el que se necesita para que el corazón siga latiendo. Coge tanto aire que sientas que en cualquier momento tus pies se levantarán del suelo haciéndote levitar, olvidándolo todo, preocupándote nada más que de mantener todo ese aire en tu interior.
Suéltalo, pero tan sólo para volver a llenar aún más tus pulmones y seguir subiendo.
Sube… Sube…
Observa el mundo bajo tus pies, mira todo lo ocurrido, tus problemas, ¿no parecen mucho más pequeños desde ahí arriba?

Respira…

…. Respira….

…Y una vez de vuelta a la tierra, con los pies de nuevo firmes sobre ella, ten siempre presente que todo pasa, que nada es eterno y nada hay seguro salvo la muerte.






martes, 1 de febrero de 2011

Anestesia








Asfixia. Falta el aire, falta oxígeno. Gritar, gritar , gritar. Más gritos, aullidos. Puñetazos a las paredes, a la almohada, a si mismo. Desesperación. Gritos ahogados  porque ya no queda voz. Afonía.
Y tiembla, y se tira en el suelo y se levanta. Se sienta y se pone en pie. Se retuerce.
Un golpe. Una puerta se abre y tan solo una mano emerge de la oscuridad del pasillo. La mira curioso, desconfiado. Es la única ayuda que va a recibir. Quizás sea la forma de escapar, de respirar aire puro.
Temeroso, aún con el pelo revuelto, con la cara desencajada, extiende también su  brazo. Busca encontrarse con aquella mano salvadora, liberadora.

Pero se despierta.








lunes, 31 de enero de 2011

- ¿Todo bien por aquí?
- Perfecto, gracias.
La azafata se giró para preguntar lo mismo al ocupante del asiento situado al otro lado del pasillo. Fue justamente el tiempo que necesitó para darse cuenta de que no, que realmente las cosas no iban tan bien como queria aparentar, como le gustaria que en realidad marcharan.
Una lágrima. Tan solo una lágrima resbaló por su mejilla sin llegar a tocar sus labios, pues antes de que nadie se diera cuenta la borró con su mano, como si quisiera borrar así todos los motivos que habian conseguido que esa lágrima se le escapara.
Pero entonces recapacitó, intentó verlo desde otra perspectiva; se imaginó a si mismo visto desde fuera para poder entender un poco.
Recordó cientos de buenos momentos, las miles de carcajadas , los millones de sonrisas, las palabras de aliento, los consejos, las miradas, los gestos, los abrazos....
Quizás nada fue tan fatídico como lo quiso ver. A lo mejor tan solo hacía falta limpiar un poco el cristal a través del cual miraba.
Y lo entendió por fin todo... Aunque demasiado tarde.




Las consecuencias.




http://www.youtube.com/watch?v=cSIKowbIfIk



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lunes, 10 de enero de 2011

Otra vez...


Y de nuevo cataratas recorren sus mejillas, como cada vez, porque parece que el destino se ensaña de nuevo. Nunca parece suficiente, siempre necesita más y más. Es como esa fiera enorme que nunca se saciará del todo, que siempre tendrá ganas de más. Acechando, aprovechando cada oportunidad para volver a visitarla y recordarle que aún quedan cicatrices en su alma que no terminarán de sanar por mucho que lo intente, que se abrirán en cuanto la fiera decida hacer acto de presencia marcando, por supuesto, otras nuevas heridas.

Y cree formar parte de un ciclo del que no escapará jamás. 





martes, 4 de enero de 2011


Echaba de menos las visitas furtivas de los 15 años.. esas de verse cuando el sol se escondía, en el mismo parque de siempre, con un frío que helaba hasta los huesos pero con una ilusión que hacía que fuese algo secundario.
Ilusión.. quizás sería eso…
La de verse durante no más de media hora , pero aprovechar cada milésima de segundo, a veces con simples miradas, como si no se fueran a volver a ver en siglos  y necesitaran recordar cada poro de su piel, cada rasgo de su cara, cada pestaña, cada gesto.

Una lágrima, tímida, recorrió su rostro y se perdió en su caída hacia el suelo. Allí, en el mismo sitio de siempre, donde aún retumbaban sus risas y donde, si ponías atención, aún se escuchaban sus susurros al abrazarse.









lunes, 27 de diciembre de 2010